Evidencia Científica

evidencia cientifica

Las diferencias existentes entre el concepto  y el contexto cultural de aplicación de las medicinas convencionales occidentales y de las terapias naturales, entre las que se incluye el REIKI, ha condicionado también la disponibilidad de evidencias científicas sobre la utilidad clínica y, en general, la posibilidad de aplicar el paradigma científico a la evaluación de estas últimas. Mientras que la medicina convencional ha adoptado para la evaluación de los procedimientos terapéuticos el patrón oro del ensayo clínico aleatorizado, las terapias naturales han centrado la evidencia de su utilidad en la tradición y la experiencia individual y colectiva de su uso.

Hasta muy recientemente, no se ha aplicado el baremo científico a estas terapias. Muchas de estas terapias han empezado a ser evaluadas con métodos científicos a finales del siglo XX y son muy recientes los protocolos consensuados de evaluación para la aplicación específica a muchas de ellas. La diferente aplicación de la prueba y adopción del método científico sigue siendo una barrera muy importante para facilitar el reconocimiento del valor terapéutico de las terapias naturales en nuestra cultura.

Se ha argumentado que las terapias naturales han sido relegadas al ámbito extra-académico y extra-oficial, lo cual ha sido un obstáculo para la adecuada producción científica.

Incluso habría que tener en cuenta que algunas terapias naturales precisan de un modelo científico especial, adaptado a sus características, y que requiere nuevos procesos de validación.

Así mismo, a la vista de los resultados y valoraciones generales de las revisiones publicadas, hay que señalar los problemas existentes para la promoción de la investigación de calidad y las limitaciones en cuanto a financiación disponible. La industria consolidada y con recursos no ha expresado interés hasta muy recientemente en invertir en la evaluación de estas técnicas y no se ha desarrollado una infraestructura competente para la investigación clínica de estas terapias, que muchas veces presenta dificultades añadidas y  una gran complejidad (Linde K, 2011).

En términos generales, pocas terapias naturales han demostrado su eficacia en situaciones clínicas concretas mediante la aplicación de métodos científicos. Sin embargo, esta ausencia de demostración de su eficacia no debe ser considerada como sinónimo de ineficacia. Muchos pacientes refieren cierto grado de satisfacción asociado a una percepción de mejoría de los síntomas o en su bienestar o en calidad de vida con el uso de distintas terapias naturales.

Por otra parte,  en occidente es aceptable exigir altos niveles de evidencia para recomendar tratamientos que impliquen altos riesgos y/o altos costes, al igual que para aquellos tratamientos que se recomiendan como primera línea de tratamiento. Sin embargo, muchas veces las terapias naturales son utilizadas como segunda o tercera opción de tratamiento, o con carácter meramente complementario, por lo que los niveles actuales de evidencia pueden ser valorados como suficientes para justificar su utilización  en determinadas situaciones clínicas.

Logotipo_del_Ministerio_de_Sanidad,_Servicios_Sociales_e_Igualdad (Fuente: documento/informe de análisis de situación de las terapias naturales del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, de fecha 19 de diciembre de 2.011. www.mspsi.es)